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JURISPRUDENCIAHecho ilícito. Violencia de género. Violencia familiar. Testigos. Lesión. Homicidio. Denuncias. Pena. Agravante
Se condena al imputado por considerarlo autor penalmente responsable del delito de homicidio y se ordena el decomiso de los elementos secuestrados.
Rosario, 02 de Febrero de 2015.
AUTOS Y VISTOS: El Proceso nro. 209 año 2012 de trámite ante este Juzgado en lo Penal de Sentencia nro. 5, procedente del Juzgado en lo Penal de Instrucción nro. 9 (Sumario 528/11), seguido a F. S. A., hijo de S. D. y de J. M. R. R., argentino, casado, nacido en Rosario (Pcia. de Santa Fe), el 05.11.1989, Prontuario Nro. 1.510.723 de la I.G U.R.II, por la presunta comisión del delito de Homicidio, hecho cometido en Rosario, en fecha 27.01.2011 y en el que previniera la Sub Comisaría 20 mediante parte preventivo nro. 401/11; y, de cuyas actuaciones,
RESULTA: 1) Que las mismas se inician con la denuncia radicada en fecha 28 de enero de 2011 siendo las 19:00 horas aproximadamente, en sede de la Comisaría 21, por la llamada A. L., progenitora de L. V. G., quien expone: «en el día de ayer 27.01.2011 la llamada G. en su domicilio en forma accidental al ir caminando se le prendió fuego una remera que llevaba puesta provocándole quemaduras en un 38% del mismo y que se encontraba internada en el Sanatorio Rosendo García en el piso …, habitación …, y se encontraba estable». Que acto seguido personal policial establece comunicación telefónica con la llamada G. que se encuentra en el Sanatorio Rosendo García y por dichos de ésta ratifica que el hecho de su quemadura fue accidental mientras calentaba agua para tomar mates y que se encontraba estable, que en dos o tres días le daban el alta médico (f. 2).
A fojas 5/vuelto se agrega informe médico legal sobre el examen realizado a la víctima del hecho, L. V. G., en el nosocomio donde se encontraba internada en fecha 28.01.2011, arrojando como resultado que «la misma presenta quemaduras graves en más del 80% de superficie corporal, con pronóstico reservado».
A fojas 7/vuelto obra declaración testimonial de L. G. fechada el día 29 de enero de 2011, quien relata: «el día jueves 27 del corriente mes y año, siendo aproximadamente las 17:50 horas, me encontraba en mi domicilio y en esos momentos luego de trabajar, llega mi concubino el llamado F. A. de 21 años, quien me dice que ponga la pava para tomar unos mates, mientras él se bañaba, por lo que prendí la cocina y al notar que la pava estaba por hervir, con mi mano izquierda tomo la pava y con la mano derecha intento apagar la hornalla de la cocina, y como la cocina tiene un desperfecto, al levantar la pava la llama de la cocina crece y se comienza a incendiar la remera que llevaba puesta, por lo que intenté gritarle a mi pareja sin que me salieran palabras por lo que intento apagar el incendio de mi remera con las manos, no pudiendo lograrlo, y al notar que mi remera no se apagaba, voy a la habitación donde se encontraba mi pareja, quien con una frazada me apaga el fuego, y me lleva al Hospital Roque Saenz Peña, para trasladarme luego al Heca, y como tengo obra social me trasladaron a este sanatorio. Que a raíz de lo sucedido me encuentro lesionada». Se hace constar que en razón de encontrarse imposibilitada la llamada L. G. se recepcionó dicha declaración en presencia de su hermana la llamada B. B. G.
A fojas 8/vuelto presta declaración como testigo el llamado F. S. A., quien expone: «en fecha jueves 27 de enero del corriente año en vigencia, siendo aproximadamente las 18:00 horas regresé a mi domicilio de trabajar, y al ingresar a mi domicilio saludo a mi concubina la llamada L. V. G., quien vive conmigo, quien me pregunta si quería tomar mates antes de que saliéramos, razón por la cual le contesté que sí, para que mientras ella preparaba las cosas, me fui a tomar una ducha, luego de haber salido de ducharme, me dirijo a la habitación y en esos momentos ingresa a la habitación L. con fuego en su remera, razón por la cual al ver que se le estaba incendiando la remera, con mis manos intento sacarle la ropa que estaba ardiendo, quemándome la mano derecha, no logrando sofocar el incendio en sus prendas, por lo que tomé una frazada y la envuelvo para sofocar el incendio, para luego salir corriendo afuera y solicitarle ayuda a un vecino quien me trasladó juntamente a L. al Hospital Roque Saenz Peña, por lo que luego al notar el Hospital que teníamos obra social trasladaron a L. a la Clínica Rosendo García. A raíz de lo sucedido resulté lesionado en mis manos, y el rostro, y mi concubina en el pecho y demás partes. Según lo que me relató mi concubina L. en el traslado al Hospital ella quiso apagar la cocina y en el momento de intentarlo la hornalla la cual tiene un desperfecto hizo una explosión e hizo que se prendiera fuego la remera que llevaba puesta».
A fojas 13/vuelto obra declaración testimonial J. A. G., padre de la víctima, quien refiere: «tengo sospechas de que mi hija haya sido quemada por su concubino, F. A., domiciliado en Pasaje Villegas …. A este chico prácticamente ni lo conocemos nosotros porque hace aproximadamente seis meses que estaban juntos. Antes de que ocurriera esto, lo habremos visto tres veces. En esas oportunidades pude apreciar que él la miraba a ella de una manera muy mala cuando hablaba y tenía mala forma de decir las cosas, por ejemplo le decía a ella: ‘callate, la concha de tu madre’. Siempre que venía mi hija a visitarnos a nosotros se la notaba como nerviosa como que tenía miedo. En más de una oportunidad la hemos visto con marcas de golpes y al preguntarle, siempre nos decía que se cayó o que se golpeó en alguna situación, nunca que él le pegaba. También puedo decir que en noviembre o diciembre del año pasado, nos comunicó que estaba embarazada de dos meses, pero luego sufrió un aborto, por el cual estuvo internada en el Sanatorio Rosendo García. Que a mi entender ese aborto fue causado por los golpes que él le propinaba. Que tengo entendido que mi hija le contaba todo a una amiga de ella, Andrea, le contó que le pegaba y que la maltrataba. Los datos de ella me comprometo a proporcionarlos porque ahora no recuerdo su apellido ni su domicilio, porque es a dos casas de la nuestra. Que el día del hecho, mi mujer se entera porque la llama la madre de F. A. y le dice que se había quemado y que estaba en el Hospital Roque Saenz Peña. Ella fue hasta ahí, estaban F. y su madre y cuando les preguntó qué había pasado ellos le contestaron: ‘no sé, no sé’ y él estaba abrazado a la madre y le decía ‘no sé, no sé’. Que yo mientras estuvo internada mi hija, le pregunté qué había ocurrido, pero le agarraban ataques que empezaba a temblar y se ponía a llorar y no decía nada; como estaba en un estado delicado no le queríamos preguntar para que no le agarraran esos ataques, nosotros sólo queríamos que se cure. Mientras ella estuvo en una habitación, en varias oportunidades me dijo que se quería ir volver a vivir con nosotros, que tenía miedo. También ocurría a veces que estaba entredormida y se despertaba llorando. Mientras estuvo en la habitación, él la fue a visitar todos los días, pero no sé lo que le diría porque después que él se iba, ella quedaba llorando y me decía que quería venirse a vivir con nosotros, que no quería vivir más con él. Esto también se lo comentó a una enfermera. Que cuando a mi hija la pasaron a terapia intensiva, F. A. sólo escuchaba el informe médico y se iba. A mi entender se lo notaba nervioso, como que había hecho algo, sabía que había hecho algo malo. Yo le pregunté en más de una oportunidad qué había pasado y me contestaba con evasivas. Que luego el médico que la atendía, el Dr. O. F. nos dijo que por cómo estaba quemada es como que quiso resistir a un ataque, como que se quiso atajar de lo que venía, cubrirse la cara. Que yo le di la noticia a F. de que mi hija había fallecido, yo lo llamé a él para preguntarle si su obra social cubría el sepelio y ahí le dije. Después en el velorio cuando estábamos nosotros, ellos no estaban, estaban afuera, no entró nunca, estaba con un montón de amigos tomando y fumando ahí afuera. Al entierro no fue».
A fojas 14/vuelto declara como testigo la progenitora de la víctima, A. V. L., quien manifiesta: «el día del hecho yo me entero porque me llama la madre de F. A., concubino de mi hija, y me dice que mi hija se había quemado, que estaba en el Hospital Roque Saenz Peña. Fui hasta ahí, estaban F. y su madre y cuando les pregunto qué había pasado ellos me contestaron: ‘no sé, no sé’ y él estaba abrazado de la madre y decía ‘no sé, no sé’, como que la madre lo protegía de algo que él escondía. En ese momento yo me fui hasta donde estaba mi hija en una camilla y la veo que esta toda quemada. Que yo no llamé nunca a la policía para decirles que mi hija estaba bien y que se había quemado por un accidente de ella, es más, ahí, en la constancia de fojas 2 dice L. como mi apellido cuando en realidad es L., tengo 43 años y ahí dice que tengo 42 y no hay ningún otro dato mío más, como ser el número de documento. Que yo esta versión de que calentaba agua para el mate no la escuché nunca. Que yo mientras estuvo internada mi hija le pregunté qué había ocurrido, pero le agarraban ataques que empezaba a temblar y se ponía a llorar y no decía nada; como estaba en un estado delicado no le queríamos preguntar para que no le agarraran esos ataques, nosotros sólo queríamos que se cure. Mientras ella estuvo en una habitación, en varias oportunidades me dijo que se quería volver a vivir con nosotros, que tenía miedo. También ocurría a veces que estaba entredormida y se despertaba llorando. Mientras estuvo en la habitación, él la fue a visitar todos los días, pero no sé lo que le diría porque después que el se iba, ella quedaba llorando y me decía que quería venirse a vivir con nosotros que no quería vivir más con él. Esto también se lo comentó a una enfermera. Que cuando a mi hija la pasaron a terapia intensiva, F. A. sólo escuchaba el informe médico y se iba. A mi entender se lo notaba nervioso, como que había hecho algo, sabía que había hecho algo malo. Yo le pregunté en más de una oportunidad qué había pasado y me contestaba con evasivas. Que luego el médico que la atendía, el Dr. O. F., nos dijo que por cómo estaba quemada es como que hizo resistir a un ataque, como que se quiso atajar de lo que venía, cubrirse la cara. Que el que le da la noticia a F. de que mi hija había fallecido es mi marido. En el velorio cuando estábamos nosotros, ellos no estaban, estaban afuera, no entró nunca, estaba con un montón de amigos tomando y fumando ahí afuera. Al entierro no fue».
A fojas 21/vuelto obra declaración testimonial de D. A. G., menor de edad, hermano de L. G., quien expone: «que yo el día del hecho me entero por mis padres que mi hermana se había quemado y cuando le pregunto a ellos cómo había ocurrido, ellos me responden que no sabían. Entonces me voy con mi cuñado, E. R., novio de mi hermana B. G., a la casa de F. A. para preguntarle qué había pasado. Allí me atiende el padre y yo le pregunto cómo se había quemado mi hermana y si tenían la ropa de ella quemada, a lo que él me contestó que no sabía cómo se había quemado y que la ropa la había juntado toda y la había tirado a la basura. Me invitó a pasar para que viera la casa, ya que él estaba cocinando y en la cocina no vi que hubiera nada quemado, me dijo él: ‘mirá acá no pasó nada, yo estaba cocinando’, luego en una habitación, que no era en la que mi hermana dormía, vi que había una almohada que estaba quemada, entonces yo quiero ir para la habitación donde mi hermana dormía con él; y ahí el padre me dice que no busque más que no iba a encontrar nada y me empezó a apurar para que me vaya, por lo que tuve que salir. Después llegaron dos hermanos más de F. y yo les pregunté qué había pasado y ellos me dijeron que tampoco sabían nada, que cuando ellos llegaron ya se la estaban llevando a ella. Después le volvemos a preguntar con E.dónde estaba la ropa y nos dice que se había quemado toda. Que mientras estuvo internada en el sanatorio yo le pregunté a mi hermana L. qué habíaPara continuar leyendo ingrese aquí para acceder a su cuenta con su nombre de usuario y contraseña.
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